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Un café sobre una revista abierta en W Coffee Works
JournalWCW / Coffee × Context

Guadalajara, México / Journal 2026

No es
examen.

W Coffee Works

Te preparas un café. Lo pruebas y, antes de decidir si te gusta, ya estás buscando algo.

¿Está bien extraído? ¿Le faltó dulzor? ¿Dónde están las notas que decía la bolsa? ¿Debería haberlo molido un poco más fino?

Y mira que nos encanta todo eso, sí. Nos gusta entender el café, experimentar con recetas, hablar de procesos y descubrir por qué una taza sabe como sabe. Es parte de lo que hacemos en WCW y probablemente nunca dejaremos de hacerlo.

Pero últimamente he pensado en algo.

¿En qué momento disfrutar también se convirtió en una tarea?

Si has tenido oportunidad de leer otras entradas de este blog, de platicar con nosotros en barra o de acompañarnos en alguna experiencia, probablemente te habrás dado cuenta de que nuestra relación con el café tiene muchas capas.

Nos entusiasma la parte técnica. Podemos pasar horas hablando de recetas, fermentaciones, curvas de tueste, extracción o de algo tan simple como por qué un café cambia tanto de caliente a frío. Nos gusta hacer preguntas y, cuando creemos haber encontrado una respuesta, generalmente aparece otra.

Pero también nos interesa todo lo que sucede alrededor de una taza. Las personas, los lugares, las conversaciones y hasta el momento de vida en el que te encuentras cuando la tomas.

Y hay algo curioso en todo esto: el conocimiento suma muchísimo, pero también puede restarnos.

Aprender a identificar aromas puede hacer que descubras cosas que antes pasaban inadvertidas. Pero también puede hacer que te frustres porque no encontraste la mandarina que decía la etiqueta.

Entender la extracción puede ayudarte a preparar un café delicioso. Pero también puede llevarte a repetir una receta cinco veces buscando corregir algo que quizá ya estabas disfrutando.

Hay una frase en inglés que me gusta mucho: Comparison is the thief of joy.

Y qué curioso, porque comparar es una de las herramientas más importantes que tenemos para aprender sobre café. Comparamos tuestes, extracciones, variedades, recetas. Es una forma de desarrollar criterio, de reconocer diferencias y entender nuestras preferencias.

Pero ¿qué pasa cuando empezamos a comparar absolutamente todo?

Cuando el café que preparaste en casa tiene que estar a la altura del que tomaste en aquella cafetería. Cuando tus vacaciones parecen menos interesantes que las de alguien más. Cuando un día tranquilo se siente desperdiciado porque pudiste haber hecho mucho más.

A veces estamos tan ocupados pensando en cómo podría haber sido algo que se nos olvida prestar atención a cómo fue realmente.

Y eso me hace pensar en cuántas veces hacemos lo mismo fuera del café.

Con nuestro tiempo libre, por ejemplo.

Parece que siempre deberíamos estar haciendo algo que valga la pena. Leer un libro, aprender una habilidad, hacer ejercicio, conocer un lugar nuevo. Incluso descansar tiene que servir para recuperar energía y volver a ser productivos.

Nos sentamos a comer pensando en lo que sigue. Tenemos una tarde libre y sentimos que estamos desperdiciándola si no hacemos algo con ella. A veces ni siquiera sabemos estar quietos sin preguntarnos qué deberíamos estar resolviendo.

Estamos tan acostumbrados a cumplir, entregar y estar a la altura que terminamos llevando esa exigencia a los pocos momentos que tenemos para nosotros.

Y salirse de ahí cuesta.

Mucho.

Lo interesante es que no creo que la solución sea dejar de aprender, dejar de exigirnos o renunciar a hacer las cosas bien. Sería extraño decirlo desde una marca que dedica tantas horas a estudiar y trabajar el café.

Más bien, me pregunto si sabemos reconocer cuándo todo eso deja de ayudarnos.

A veces creo que escribo esto más para mí que para quien lo está leyendo.

Porque me encanta hacer exactamente lo que aquí estoy sugiriendo que dejemos de hacer por un momento. Comparo, analizo, le doy vueltas a las cosas, busco cómo mejorarlas. Y cuando creo que algo ya está bien, probablemente encuentro otra cosa que podría cambiar.

Irónico, ¿no?

Supongo que por eso me interesa tanto esta conversación. Porque entiendo lo difícil que es apagar esa parte de nosotros, incluso cuando sabemos que nos vendría bien hacerlo.

Y quizá tampoco se trata de apagarla. Me gusta ser así, me ha llevado a descubrir cosas increíbles. Solo quisiera aprender a reconocer cuándo es momento de dejar de buscar algo más.

Porque una cosa es tener las herramientas para entender una experiencia y otra muy distinta es sentir que estamos obligados a utilizarlas siempre.

Hay días para medir, comparar, cuestionar y buscar esa extracción que todavía no encontramos. Y hay días en los que el café simplemente está rico.

Quizá no sabes si tiene notas de durazno o chabacano. Quizá no conoces la variedad, ni el proceso, ni recuerdas de qué finca viene.

Pero te gustó.

Y eso también tiene valor.

A veces pienso que una parte importante de aprender sobre café consiste precisamente en llegar a un punto donde puedes elegir cuánto quieres involucrarte. Tener curiosidad cuando la necesitas y permitirte disfrutar sin explicaciones cuando no.

Lo mismo con la vida.

No todas las conversaciones tienen que enseñarnos algo. No todos los viajes tienen que transformarnos. No todos los domingos tienen que aprovecharse.

Y no todas las tazas necesitan una evaluación.

Me gustaría que WCW también pudiera ser ese espacio. Uno donde puedes venir con todas tus preguntas, donde podemos hablar durante horas de café si quieres, pero donde también está perfectamente bien sentarte, pedir algo rico y no pensar demasiado en ello.

Porque al final, por mucho que estudiemos, midamos y experimentemos, seguimos hablando de una bebida que compartimos con otras personas.

Y de momentos que no necesariamente necesitan convertirse en algo más.

Así que, si hoy tienes una taza enfrente, no tienes que encontrarle todas las notas. No tienes que mejorar la receta ni aprovechar la oportunidad para aprender algo nuevo.

Puedes estar aquí.

Con lo que traes. Con lo que falta. Con lo que pesa.

Deja que este café no te pida nada.

WCW / Coffee × Context Guadalajara, México.